La economía plateada pone a la vejez al centro de la economía, ya que su consumo y derrama económica pueden dinamizar el crecimiento. En México se destinarán 1.4 billones de pesos en 2022, equivalentes a 5.1 % del PIB, para el pago de pensiones contributivas y no contributivas. Sin embargo, las políticas públicas dirigidas a las y los adultos mayores no han logrado mejorar sus condiciones económicas y sanitarias, pues persiste la pobreza a pesar de un aumento en la cobertura del sistema de pensiones, y el sistema de salud no garantiza el acceso a la población adulta mayor.

El envejecimiento avanza sin pausas ni retrasos, la OMS estima que en 2050 habrá 2,000 millones de personas mayores de 60 años1 (OMS 2015). Con esta transición demográfica es importante reconsiderar el papel de las y los adultos mayores en la economía.

El mercado laboral, la educación y la inclusión financiera son claves para el futuro, el envejecimiento activo requiere que los adultos mayores puedan trabajar en espacios seguros y accesibles aún después de su retiro, más importante para aquellos que no tiene acceso al sistema de pensiones y deben continuar trabajando. Además, en este proceso será importante generar los espacios para que las y los adultos mayores aprendan a usar nuevas tecnologías y adapten sus conocimientos para esta nueva etapa de su vida. Es igualmente importante que puedan integrarse al mercado financiero y disfruten de los beneficios de la economía digital.

En los próximos años México enfrentará un fenómeno sin precedentes, la población mexicana ha sido históricamente joven, por lo que la economía se ajustó a las necesidades de esa población, misma que hoy envejece. Las acciones que tomemos en el presente nos ayudarán a prepararnos para la ola plateada que llegará en los próximos años.